MERCADO EGIPCIO O DE LAS ESPECIES
En el Mercado de las especies hay
puestos donde expenden aceites de todos los tipos y colores. Eso me recuerda una
bodega de mi infancia .llamada “Chupulún”, cuyo dueño era un viejito rechoncho
de pelo canoso y barba blanca que se sentaba en una silla inclinada hacia la
pared frontal de su propiedad. Así, pacientemente, esperaba a los clientes
mientras miraba a la gente que caminaba por la calle. Don Toribio, que así se
llamaba el bodeguero, tenía una estantería llena de frasquitos con aceites milagrosos
con sus respectivas etiquetas: aceite de oliva para el colesterol, de aguacate para alisar el pelo, de ricino para
los intestinos, y un largo etcétera de papelitos con nombres , propiedades y
modos de uso.
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Tomar el té es todo un rito en
Estambul. A cualquier hora la gente toma té: en las cafeterías, al aire libre, en
cualquier rincón ante un tablero con un juego de mesa. Hay empleados que sólo
se dedican a repartir té por los negocios. Llevan sus bandejas con los vasitos
típicos hasta los que trabajan frente a los mostradores. Cerca de nuestra
residencia vi todos los días a un hombre mayor cruzar de un lado a otros con las
bandejas de té. Hacía su labor con gran esmero. Eso se notaba por el rostro reflexivo
y sus pasos rápidos, pero firmes.
En el Mercado Egipcio hay venta de tés
en sus empaques hermosos y con sus respectivos vasitos. La variedad de tés es
inmensa. Recuerdo que en Las Mercedes del llano vivía un señor llamado Tomás de
la Rosa que tenía un huerto donde cultivaba plantas que el decía eran para
preparar infusiones para todas las situaciones anímicas del día: esta es para
la mañana, esta otra para la noche , esta otra es para cuando estés melancólico…Una
vez me invitó a su huerto y probamos sus pócimas.
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Katia y María entran a un establecimiento
llamado “Mevlana”. El dueño nos atiende con gran desvelo: nos muestra sus delicateses,
nos trae dulces para probar, nos ofrece té en varias ocasiones , y también nos busca
asientos para el descanso.
[Mevlana]
Las muchachas realizan sus compras, y ya de
salida le pregunto al dueño por el nombre de su negocio. Inmediatamente me
contesta: Es un gran poeta nuestro llamado Mevlana. Tiene una verso muy
conocido:
“No te sientas solo, todo el universo
está dentro de ti.”
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