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UN POCO DE HISTORIA Y RELIGIÓN
En la noche leo el librito donde se
compara el Corán con la Biblia. El discurso es un argumento bizantino en toda
la regla: El Corán es el libro verdadero porque proviene de Alá, el Dios
verdadero. No así la Biblia que fue escrita por personas.
Interesante resulta los párrafos
dedicados a la toma de Constantinopla el 29 de mayo de 1453. Los bizantinos se
refugiaron en la Iglesia de Santa Sofía. Allí había mujeres y niños que se
quejaban y lloraban. Mehmed II primero oró para agradecer a Alá y luego
declaró: “¡Levantaos y no lloréis! Tenéis libertad en vuestra religión y en
vuestra adoración y estáis sanos y salvos”. Pero los historiadores coinciden
que allí sucedió una matanza horrible porque el sultán decretó tres días de
saqueo como premio para los soldados que mataron a bizantinos y violaron sus
mujeres.
Stephan Zweig en su deslumbrante
relato “La conquista de Bizancio” escribe:
“La multitud de infelices que han buscado refugio en las iglesias son arrojados de ellas a latigazos. A los viejos se los asesina, por considerárseles bocas inútiles y género invendible. A los jóvenes se los agrupa en una especie de manada y son conducidos como animales. La insensata destrucción no tiene freno. Cuanto de valioso encontraron en inapreciables reliquias y obras de arte, es destruido, aniquilado por la furia musulmana. Las preciosas pinturas sondesgarradas; las más bellas estatuas, derribadas a martillazos. Los libros, sagrado depósito del saber de muchos siglos, todo lo que era representación eterna de la cultura griega, es quemado o desechado”.
Y sobre la Iglesia de Santa Sofía
Zweig dice:
“Al día siguiente, los obreros reciben
orden de quitar todos los símbolos de la creencia anterior: se arrancan los altares,
pintan los piadosos mosaicos y es derribada desde lo alto del altar mayor, y
cae con estrépito, la Cruz inmortal que ha estado extendiendo sus brazos por
espacio de mil años, como si quisiera abarcar el mundo para consolar sus penas.
Resuena estremecedoramente el tremendo impacto por el ámbito del templo y mucho
más allá”.
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