miércoles, 4 de octubre de 2023

[6]UN TOUR-CAMINATA POR EL CENTRO HISTÓRICO DE LA CIUDAD.

 

 

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UN TOUR-CAMINATA POR EL CENTRO HISTÓRICO DE LA CIUDAD.

Hoy es martes, 29 de agosto. El sol sale muy temprano. El termómetro marca 23 grados.  Natalia se queda en casa para descansar, Katia y Valia salen para visitar la ciudad. María y yo vamos a la Plaza de Sultanahmet para un tour a pie por algunos sitios históricos. La plaza está construida en el espacio donde existía el Hipódromo de Constantinopla (II d C) y su estructura recordaba a un circo romano, dicen.  En este hipódromo tuvo lugar el Motín de Nika de Constantinopla (532). Nika significa en griego “Vence”. Aquí donde estamos María y yo murieron 30.000 personas .[Anexo 1]




Mientras esperamos a nuestro guía entramos a la Mezquita Azul (1609-1617). María cubre su cabeza con una pañoleta. Yo me quito los zapatos. Cerca a unas fuentes para los musulmanes que deben purificarse (abluciones: lavado de cara, brazos y pies).  Dentro de la Mezquita Azul[Anexo 2] observamos a hombres y mujeres rezando por separados. Yo me arrodillo en señal de respeto, pero no conozco oraciones musulmanas. Lo hago por aquello de que ”donde fueres, haz lo que vieres”.



 


 

 

 


 

 


 

 

 

 

[Fuente alemana]

Estamos cerca de la Fuente Alemana, lugar convenido para esperar al guía. La Fuente Alemana fue un obsequio del gobierno alemán (1900) para recordar la visita que hiciera a Estambul en 1898 el emperador alemán Guillermo II.

Al principio esperamos al guía en una fuente cerca de la Mezquita Azul, pero luego, al esperar largo rato, nos trasladamos a la Fuente Alemana. Avistamos al guía por su paraguas rojo alzado.

El guía es un joven turco que nació en Holanda. Es políglota: conoce seis idiomas. Empezamos a caminar y el guía empieza su charla sobre la historia relacionada con los sitios que avistamos. Nos señala el Obelisco de Teodosio o Egipcio. Lo levantó el faraón Tutmosis III cerca del templo de Karnak. Para celebrar sus veinte años en el poder el emperador romano Constancio II transportó el obelisco por el río Nilo hasta Alejandría en el 357. Teodosio I , en el 390, lo trajo hasta Constantinopla.




[Obelisco de Teodosio]

Esta primera incursión nos sirve para programar nuestras futuras visitas. Vemos las ruinas de la primera iglesia cristiana de Constantinopla, la Calle de La Fuente entre La Iglesia de Santa Sofía y el Palacio de Topkapi. Esta es una calle estrecha y empinada con casas antiguas.

El guía nos dice que según el Corán las mujeres y los hombres deben cubrir sus partes más atractivas. En las mujeres, el rostro; en los hombres, el abdomen y las piernas. Por eso las mujeres cubren su cara con el hiyab ,la  burka, etc. Cuando entramos a una mezquita los hombres podemos hacerlo con algún sombrero o gorro,  lo que no es permitido en las iglesias.

Sobre el abdomen el guía dice que mientras más abultado, más hermoso; incluso recuerda la expresión que le enseñó un mexicano: barriga cervecera.

Antes vemos una larga cola: es para ver la Cisterna Basílica, una construcción subterránea para almacenar agua construida en tiempos de Bizancio.

El guía nos señala una cruz en uno de los ventanales de la Santa Sofía : es la tumba de Enrico Dándolo [Anexo 3], uno de los que dirigió la desastrosa Cuarta Cruzada [Anexo 4] que tomó y saqueó a Constantinopla, en 1204,  una ciudad cristiana, cuando el fin de las Cruzadas era atacar a los musulmanes. Luego nos habla de Mehmed II el Conquistador que se casó con una cristiana (Emine Gülbahar Hatun) y ambos están enterrados en la Mezquita de Fatih(1470), construida por Mehmed II , luego de derribar la Iglesia bizantina de los Santos Apóstoles.

Pasa por nuestro lado un largo tranvía de varios trenes. Es de la línea Bagcilar – Kabataş que transita por el Gran Bazar, la Mezquita Azul, Santa Sofía, el Bazar de las Especias y otros sitios históricos.

Las caminatas se alternan con descanso bajo la sombras de los árboles. El guía nos invita a sentarnos en el suelo sobre algunos muros. En una ocasión entramos a un teatro para continuar la charla cómodamente y con aire acondicionado . Nos mostraron un estante con libros en varios idiomas con la sugerencia de que podíamos tomarlos. Yo elegí un Corán y un librito en el cual se compara el Corán con la Biblia.

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El guía saca un frasquito y nos lo da para que percibamos el aroma del mismo. Se trata del perfume de Roxelana, la esposas de Solimán el Magnífico, que era “atractiva, pero no hermosa”, en cambio era muy inteligente. La fragancia de ese perfume femenino es muy agradable .

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El guía habla insistentemente de la toma de Estambul por parte de Mehmed II, ignorando que se llamaba Constantinopla para ese momento. Le pregunto sobre ese silencio en su discurso, pero prefiere seguir con su silencio. En el libro de Pamuk “Estambul”, el Premio Nobel de Literatura turco dice que muchos de sus compatriotas prefieren no tocar este tema por razones obvias: los musulmanes arrebataron por la fuerza una ciudad que tiene la partida de nacimiento del cristianismo.

El guía me explica que Pamuk en turco significa “algodón”.

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Al terminar el tour María y yo vamos por helados. El vendedor sirve el helado y cuando lo vamos a tomar hace piruetas de todo tipo. En momentos parece que el helado se caerá. Lo vuelve a ofrecer y nos vuelve engañar con destreza de prestidigitador.

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De regreso a la residencia María y yo conversamos sobre el cariño y respeto que tienen los turcos por los gatos. Están en todas partes. Caminan por las calles, las aceras y los negocios. En cada rincón hay un plato con su comida y un recipiente con agua. No huyen cuando nos les acercamos. Sienten que los humanos son sus amigos. Heródoto escribe que en Egipto los gatos eran sagrados porque protegían los silos de los ratones. Bubastis era la ciudad de los gatos. El asesinato de un gato era castigado con la pena de muerte. Donde bebe un gato, el agua es limpia y se puede consumir, decían los antiguos.. Una vez Mahoma rezaba y un gato se durmió sobre su túnica. Al terminar su oración Mahoma sugirió cortar el pedazo de túnica sobre el cual reposaba el felino para no perturbar su sueño.

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