lunes, 13 de noviembre de 2023

[33] EN LA PLAZA TAKSIM

 

[33]

EN LA PLAZA TAKSIM

 

 

 

 


 

 

 

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Natalia, Masha y yo vamos a la Plaza Taksim, el propio centro cultural y turístico de Estambul. En nuestra caminata vemos algunos cuadros al que ya nos hemos acostumbrado: los cafetines al aire libre con gente desayunando, tomando el té en vasos pequeños con cintura de guitarra, degustando el típico café turco con su respectiva borra, junto a un  vaso de agua, los narguiles o pipas de agua, las múltiples banderas de todos los colores colgadas en todas las calles, hombres y mujeres con gasas y adhesivos cobre sus cabezas o en  sus narices, señales de cirugías estéticas y trasplantes de cabellos.

 

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Nos sentamos en uno de los bancos de la plaza rodeado de grandes árboles rosados . Un señor empuja una carreta con su mercancía consistente en café, té y cigarrillos. Le compramos café, luego de lo cual pasa muchas veces por nuestro lado y nos mira como suponiendo que queremos repetir la dosis de cafeína. En una esquina un muchacho vende castañas asadas, cuyo sabor me recuerda los frutos o semillas del camoruco. En mi infancia tomábamos semillas de un gigantesco árbol, situado en el patio de un vecino y cuyas ramas enormes se extendían hasta nuestro territorio residencial. Los asábamos y nos parecía una delicatess que además era gratuita.

 

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Nos acercamos al Monumento de la República, elevado en 1928 para celebrar el quinto aniversario de la fundación de la moderna Turquía. Esto último pude leerlo en la placa metálica que acompaña el conjunto escultural luego de acercarme varias veces y no poder acceder   porque un anciano en silla de ruedas, conducida por una mujer, leía y releía con una lupa el texto y se tomaba esa tarea con mucha calma. Alguna relación tendría con la independencia del país (1923) , pero por razones cronológicas , lo más probable, es que el minusválido era un historiador o cronista. Eso supuse porque su interés era propio de un especialista.

 

 

 

 

 

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Nuestro café se armoniza con las intermitencias balsámicas del agua de la fuente. Cerca, un cuervo camina y grazna. Más allá, un hombre acostado en el suelo ,con aspecto de vagabundo que me recuerda a Diógenes el cínico, lee un libro , y sin apartase de su faena se sirve vino en un vaso metálico de una botella que ya va por la mitad. A cierta distancia divisamos la Mezquita de Taksim y la iglesia ortodoxa de la Santísima Trinidad.

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 


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