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EL
BAÑO TURCO.
1
María
y yo caminamos por el centro de la ciudad en busca de un baño turco, En un
sitio nos dicen que no trabajan este día; en otro, sólo hay servicio para
hombre. Mientras indagamos se acerca un joven y dice que quiere ayudarnos a
encontrar lo que buscamos . Se llama Orhan, como el Premio Nobel turco. Nos
acompaña un largo trecho porque quiere practicar español. Se dice amante de la
cultura y por eso quiere ser guía de turistas para completar sus finanzas. En
invierno viaja por el mundo con su familia en plan comercial. La gente trabaja
en verano con los turistas porque en invierno son pocos los visitantes. El
invierno es con poca nieve y mucha lluvia. Nos lleva a un sitio. Escuchamos la
oferta y decidimos seguir buscando. Al fin legamos a un baño llamado “Sultan Soleyman Hamam”. Orhan se despide y
nos invita a tomar el té a salir del
baño.
2
Visité
en varias ocasiones el baño ruso, los de Moscú y los de Siberia. En todos, los
baños son para compartir con los amigos y tomarse unos tragos, En el de Siberia
el calor se generaba lanzando agua a unas piedras incandescentes de las cuales
emanaban ráfagas de vapor. Luego de soportar un calor extremo venía un baño de
agua fría estremecedor. Esto de hacía en
varias etapas con intermedios para la conversación y las copas.
3
En
el “Sultan Soleyman Hamam” María y yo vamos a nuestras respectivas recepciones.
A mí me someten a un baño de espumas, luego a un fuerte masaje por todo el
cuerpo. Se hace más fuerza en el masaje de manos y pie . Me meten en un cuarto
pequeño con un aparato que general calor. Me traen bebidas. Todo finaliza con
un té de hierbas en una sala confortable. Antes, nos habían an entregados
toallas, unos calzoncillos y unas pantuflas.
4
Salimos.
Ya es de noche y en las calles no hay la multitud de gente que usualmente vemos
en el día. Nos acercamos a un puesto de comida ambulante y compramos unas
rosquillas o panes turcos(Simil) con queso.
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