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EN
LA TORRE GÁLATA
Hoy
es 31 de agosto, cumpleaños de Natalia. Vamos al consulado ruso para mi visa y
luego a la Torre Gálata, una estructura de piedra con casi 70 metros de altura
que data de la Edad Media, y desde cuya cúspide se puede ver la ciudad. Hay dos
colas: una para adquirir los boletos y otra para entrar a la torre. Se puede
subir por la escalera y también por un ascensor. Preferimos eta última
variante.
Ya arriba nos desplazamos por la estrecha
plataforma circular y vemos a Estambul y sus parajes más famosos y hermosos: el
Cuerno de Oro que desde las alturas se presenta en todo su esplendor y magnificencia
para rendir honor a su nombre. El Topkapi que debemos visitar luego. El Puente
Gálata que se quedará para siempre en nuestros recuerdos porque cada vez que
vamos en taxi vemos a un infaltable grupo de pescadores. El Bósforo, evocado
con tristeza cariño por Pamuk en su icónico libro “Estambul”, es atravesado por
naves que desde nuestra elevación semejan los barquitos de papel de nuestra
infancia , hechos al fragor de un fuerte aguacero con sus respectivos
riachuelos color café con leche en las orillas de las calles de Las Mercedes
del Llano.
Natalia
desciende por el ascensor junto a Valia. Katia, María y yo lo hacemos por las
escaleras estrechas y bajas. Nos detenemos en cada piso donde hay exposiciones
museísticas.
La
Torre Gálata fue construida por Justiniano antes de Cristo . Los cruzados la destrozaron
en 1202, y en 1348 r los genoveses la reconstruyeron. . Desde esta torre se han lanzado varios
personajes utilizando alas que imitaban las de las aves o en un cohete
primitivo cargado de pólvora.
La
Torre Gálata ha funcionado como faro, observatorio o puesto de vigilancia,
cárcel, sede de bomberos, y finalmente es una de las atracciones turísticas más
relevantes de Estambul.
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