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El
viaje.
[Estambul desde el avión]
Natalia , Valia y yo partimos desde Rusia. Katia desde
Costa Rica, y María desde Chile. Si somos pesimistas podemos decir que el éxodo
desde Venezuela , por razones políticas , dispersó nuestra familia. Si somos
optimistas podemos decir que perdimos nuestra patria, pero nos ganamos el
mundo. Depende cómo lo veamos: el vaso está medio vació o medio lleno.
En el avión Natalia y yo ocupamos los asientos
cercanos al pasillo. En la ventanilla está sentada una mujer de Kirguistán, un
país que formó parte de la Unión Soviética. Habla hasta por los codos; y por su
conversación entendemos que su viaje es para buscar un buen partido para
contraer matrimonio; no obstante, sus posibilidades son mínimas, por no decir
nulas, teniendo en cuenta sus rasgos poco agraciados.
Cuando empezamos a descender sobre Estambul , la
kirguisa nos pidió un bolígrafo. Se lo dimos y ella hizo unos trazos sobre su
muñeca. Le preguntamos por el significado de ese dibujo y nos dijo que era como
un talismán para atraer la buena suerte. Cuando pasamos los controles
reglamentarios de aeropuerto, notamos que la compatriota de la kirguisa fue
devuelta y retenida. Natalia dice con humor que eso pasó porque seguramente se
olvidó de hacer los dibujitos en sus brazos…